martes, 2 de junio de 2015

Entre pitos y patrias

Leo que han silbado el himno patrio, y leo también que andan algunos escandalizados por la falta de respeto el himno de todos y yo, con perdón, discrepo.

Primero porque los himnos son sólo símbolos y cuando se les silba se expresa un  rechazo a lo que representa, lo que entra dentro de los márgenes de la libertad de expresión.

En segundo lugar porque ligar himnos con celebraciones deportivas es más que nada folclore. 

Y tercero, porque sobre todo lo dicho ese himno será el de unos cuantos pero no es mi himno

Ese himno es el que me obligaron a escuchar en las mañanas de frio y calor gerundense mientras formábamos en el patio de los Maristas para subir a las clases. 

Es el que tenía que escuchar cada dos por tres en la radio,en el Nodo… el que acompañaba la propaganda franquista, las visitas del dictador, era el símbolo musical que proclamaba la continuidad con la España caciquil, oligárquica, con la España reaccionaria en la Dictadura. 

Otros tendrán más frágil la memoria, yo no. 

No es mi himno para nada, por que es una música manchada de sangre, muertos, explotación, represión, opresión. 

Que le vamos a hacer, me niego a olvidar. 

No es mi himno, no esperen que me escandalice porque lo silban en un partido de futbol, lo que me duele de verdad es oír y leer a los que se rasgan la vestidura por la patria mientras devalúan los salarios de sus compatriotas para subir sus beneficios y los de los especuladores y grandes empresarios transnacionales. 

Seré un clásico, pero creo que eso de la patria deberíamos volver a considerarlo a la luz de la globalización, de, por ejemplo, esos tratados que quieren subordinar nuestra soberanía a las decisiones de arbitrarios tribunales de origen mercantil.

Y que quieren que les diga, su indignación huele a chamusquina electoralista, a maniobra para desplazar, con enfrentamientos tribales, el eje derecha-izquierda del primer plano que ocupa.

Pepe Gálvez

1 comentario: