martes, 16 de junio de 2015

El peligro de la brevedad

Zapata,  atrapado en  las redes  

140 caracteres es el paradigma de la síntesis, de la compresión del mensaje como formula de facilidad en la emisión y rapidez en la circulación.

Pero 140 caracteres pueden ser muy pocos cuando se quiere hacer humor con los campos de exterminio nazi como sujeto. 

140 caracteres pueden convertirse en una trampa cuando la red se agita viralmente con movimientos que recuerdan a los de  las masas linchadoras de las películas yanquis.

El humor negro  sobre los campos de concentración ya había sido motivo de controversia entre nosotros con la publicación en 1987 del cómic  Hitler SS de los franceses Vuillemin y Gourio . Ya entonces pensé y escribí que los mecanismos del humor negro cuando hablamos de verdugos y víctimas son muy frágiles, son inseguros como arenas movedizas y evidentemente pueden producir efectos diferentes e incluso contrarios al de la risa. 

Si se realiza el ejercicio de situarse en el lugar de las víctimas se comprende que es difícil no ya compartir la gracia del gaga sino no sentirse herido por una provocación que en su voluntad de ser irreverente banaliza, en parte, una situación de barbarie y  tremendamente dolorosa para los que la sufrieron.

Pero también escribí entonces que esa propuesta se movía en los márgenes del humor negro, guste o no,  y de la libertad de expresión.  Hitler SS estaba contextualizada dentro de una propuesta políticamente incorrecta de autores que estaban en las antípodas de cualquier justificación de la dictadura hitleriana y de sus crímenes. Lo mismo sucede con Guillermo Zapata y eso es importante tenerlo en cuenta. O hubiera sido importante tenerlo en cuenta antes de posicionarse sobre si debía continuar o no en el cargo. Unos tuits, son unos cientos de caracteres, al fin y al cabo, que  no sólo hay que situarlos en el contexto en el que fueron escritos sino también en la trayectoria de quien los realiza.

En situaciones como esta se hace evidente que las redes pueden pervertir la política si caen en el griterío, en la reacción visceral.  Cuando no hay cruce de argumentos,  cuando se simplifica lo que es complejo, se está cerca de hacer en la manipulación. Se olvida de que hay que oír a la persona implicada y respetar su derecho y deber  de analizar su situación y actuar en coherencia. Y hacerlo además de acuerdo con el colectivo en el que se integra.


Por otra parte, de nuevo nuestra reserva de caspa ha demostrado su doblez, su hipocresía  y al mismo tiempo la enseñado la patita de la ferocidad de su revanchismo cuando pierde parcelas de poder. 

Para estos herederos de la reserva espiritual de Occidente la historia es algo que se modifica a su conveniencia y se muestran duros , aparentemente, con el nazismo y comprensivos con el franquismo, como si no hubiese existido la legión Cóndor, la División Azul los desfiles oficiales bajo banderas nazis en España, la denuncia de los complots judeo-masónicos y el odio al comunismo, como si las raíces ideológicas no fuera un común pánico reaccionario a los cambios sociales. 

El escándalo ante los tuits de Zapata no es más que una muestra de miserable cinismo en boca de los que insultan continuamente de palabra  y hechos a las víctimas del franquismo.

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