jueves, 8 de enero de 2015

Contra el fanatismo , los que lo alimentan, utilizan y manipulan. La libertad se defiende ejerciéndola

La masacre de Charlie Hebdo es una tragedia que nos hace asomarnos al borde del abismo de la irracionalidad extrema asesina, del abismo del fanatismo destruyendo la vida de los que les critican. Ha sido un acto de guerra brutal como lo fue el 11M, sólo que con un objetivo  más especifico, matar a unos humoristas gráficos, destruir su libertad de expresión. 

En la Semana Negra del 2007, junto con Normán Fernández realizamos una exposición titulada Irreverentes: Viñetas incómodas, es decir dedicada a al humor gráfico que practicaba la debida falta de respeto a los valores dominantes socialmente. En el libro catálogo que acompañó a la exposición destacamos el papel de Reiser, Wolinnski, la revista Hara Kiri y su sucesora Charlie Hebdo en esa rama del humor y en revistas nuestras como Barrabás, El Papus, Butifarra… Además escribíamos: …queremos reivindicar la irrespetuosidad hacia la hipocresía, la osadía que saca del armario nuestros demonios sociales e individuales, las historietas que nos inquietan y a las que matizan nuestra risa o sonrisa con un toque de acidez al vernos reflejados en ella…

Sería fácil afirmar que tiempos pasados fueron mejores en esto de la historieta políticamente incómoda y sería fácil , porque en otras épocas ese ejercicio de civismo que es el exabrupto sobre las falsas convenciones se ha dado con más claridad e intensidad que ahora. Pero también es cierto que respondían a otros contextos sociales de mayor confrontación y se apoyaban en movimientos colectivos. Ahora la cosa está más complicada ya que por una parte nuestra satisfacción del bienestar primermundista nos satura en un torpe sopor disfrazado de tolerancia. Mientras que por otra la confusión nos acecha ya sea en la forma de José María Aznar reivindicando la libertad individual, de conducir ebrio, ya en los fanatismos religiosos que se unen para imponer, tras un falso concepto de respeto, la censura de lo sagrado sobre nuestra vida privada, o en esa simbiosis de cosmopolita y tribal en la que nos situamos integrados en redes globalizadoras, pero amenazados por desarmados cayucos y pateras. Seguramente habrá que afinar sobre como, donde y a quien dar el corte de mangas, pero hoy como ayer nuestra salud social lo sigue exigiendo.

Los humoristas gráficos tienen sus debilidades y contradicciones, no son santos, ni héroes, ni líderes políticos o sociales sólo profesionales que combinan  la creatividad del dibujo con la sensibilidad crítica. Su trabajo es una  practica y una exigencia de libertad de expresión .

Por eso frente a esos asesinos y frente también a los manipuladores que intentarán pescar en el rio revuelto del antisemitismo, del canto al etnocentrismo tribalista, de los enfrentamientos religiosos, hay que levantar la bandera de  la democracia, del ejercicio continuo de la libertad de expresión. Por eso he recuperado como ilustración el dibujo que Valles realizó como muestra de solidaridad con la revista El Papus después de que esta sufriera un atentado mortal  el 20 de septiembre de 1977.


Pepe Gálvez

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