jueves, 23 de octubre de 2014

Cuando enseñar es también aprender

En estos inicios del siglo XXI, en un escenario de crisis política, social y económica profunda y sistémica, la enseñanza aparece como uno de los campos de debate, o más bien de batalla, en los que la sociedad va a decidir gran parte de su futuro. 

En este singular contexto, Enseñar, un viaje en cómic de William Ayers y Ryan Alexander Tanner adquiere un valor bastante superior al de ser un, eficaz y ameno, libro de divulgación sobre técnicas pedagógicas. Su apuesta por la enseñanza como 
una experiencia viva, una interrelación entre aprendizajes, que se renueva y que se alimenta de la evolución y de la diversidad social, sintoniza con la necesidad de cambio cultural, de transformación de valores e ideas. 

El motor narrativo es la transmisión de experiencias y propuestas pedagógicas de Bill Ayers, a través de la narración gráfica de Tanner, un relato abierto y participativo al que los autores se incorporan como personajes. 

Vale la pena recordar que Ayers militó en The Weather Underground, grupo de oposición radical a la guerra de Vietnam.

Ellos nos conducen por la recreación de un curso académico, nos interpelan, nos hacen compartir problemas, dilemas, dudas y propuestas. De esta forma nos integramos, somos partícipes en buena parte de esa ficción tan cercana a la realidad y compartimos el amor por la enseñanza que transpira y transmite. 

Con ello hacen que este viaje sea atractivo no sólo a estudiantes y a profesores sino a cualquier persona con un mínimo de interés por los procesos educativos. Sus reflexiones afectan y pueden aplicarse también a muchos otros ámbitos de las relaciones humanas, por que la responsabilidad y la grandeza de educar se extienden más allá de las paredes de los centros de enseñanza. Aunque la experiencia y los abundantes ejemplos son propios de la sociedad estadounidense, en este caso lo local tiene lecturas globales.

Así sucede con la defensa de la empatía, de ese saber ponerse en el lugar del otro, que Ayers reclama y explica: el profesor, cualquiera que realiza pedagogía, debe no sólo comprender la síntesis de pluralidad y singularidad de situaciones y condiciones de su alumnado sino que debe estar siempre receptivo a escuchar sus señales, sus mensajes, a aprender de ellos. 

En la misma línea se encuentra la apuesta por la continua síntesis dialéctica entre realismo y voluntad de cambio, entre experiencia e innovación, o sea en palabras de Ayers: "ese saber estar con un pie en el fango del mundo tal como lo encontramos –con sus convencionalismos y el saber recibido, y el otro pie a un paso de un mundo que podría ser pero aún no es". 

Además, como guía de viaje que es, el libro contiene además valiosas orientaciones: insubordinación creativa, encontrar aliados, equilibrio y claridad ..., como pautas abiertas para superar obstáculos y realizar la travesía con éxito.
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