miércoles, 21 de mayo de 2014

EL 25M SI QUE IMPORTA ¡¡¡Y MUCHO!!!

¿Qué es Europa para la ciudadanía?

¿Que significa en nuestras expectativas vitales?

 ¿Cómo la vemos?

 ¿Es la plasmación del acuerdo social, la consolidación de los derechos de ciudadanía? ¿O bien es el dominio de intereses minoritarios que devalúan la democracia, derogan derechos y empobrecen la vida de la mayoría de sus ciudadanos?

 Pues hoy día es lo uno y lo otro. 

 Europa es escenario y a la vez producto de la confrontación y del acuerdo social. Un acuerdo que ahora es cuestionado y subvertido por el poder de la codicia, el mismo que está en el origen de sus mayores desgracias. 

Un acuerdo que ha venido precedido por episodios bélicos tremendamente trágicos para sus clases populares. El 28 de Julio se cumplirán cien años del inicio de la Iª Guerra Mundial. 

Hace un siglo Europa se convirtió en un horrible campo de batalla, en un escenario de barbaries que además alimentaron en gran parte el monstruo del nazismo. En la batalla del Somme en un día murieron 40.000 soldados británicos y sólo en el último día de la guerra morirían otros 15.000 más.

Este horror nació de la disputa entre imperios en por ampliar o defender sus mercados, su espacio de poder e influencia. Por los intereses de esas oligarquías millones de trabajadores se convirtieron en enemigos para millones de trabajadores, millones de trabajadores mataron a millones de  trabajadores  bajo las banderas de falsos patriotismos.

 La Gran Guerra fue la escenificación de una infame barbarie que el dibujante francés Jacques Tardi ha recreado en La guerra de las trincheras  El soldado Varlot, La última guerra o a Puta guerra. En ellas deja constancia de la capacidad destructiva de unas estructures sociales tremendamente desiguales en las que militares aristócratas planteaban estrategias inútiles amparados en la seguridad de que los que iban a morir, a millares, serían otros.


Páginas de La Guerra en la trincheras de Jacques Tardi.

Ese elitista y antidemocrático desprecio de aristócratas, especuladores financieros y grandes capitalistas por la vida de los de abajo condujo a Europa al abismo, del que no salió hasta la gran movilización popular de después de la IIª Guerra Mundial.

Europa es ahora sinónimo de un proceso de unión contradictorio, en el que conviven la unidad de mercados con la fragmentación política, social y nacional, lo que no estimula la confluencia de identidades e historias, sino que revitaliza egoísmos tribales.

 Los que gobiernan ahora Europa actúan unitariamente para volver a imponer la brutal desigualdad, para propiciar la división del centro y del norte con el Sur y el Este; y con ella a los falsos patriotas. 

El virus tribal de la xenofobia se extiende sobre la pobreza, el paro y la confusión y el miedo ante la gestión de la crisis. Es un virus que infecta a sectores populares que carecen de defensas ideológicas y organizativas, que enfrenta a empobrecidos contra pobres, a los débiles con los que están por debajo de ellos.

Ante la encrucijada económica, social y política europea, no podemos permitirnos el camino fácil de no sentirnos concernidos, ni infantiles ocultamientos bajo las sábanas del absentismo. 

En esta encrucijada o avanzamos hacia un nuevo acuerdo social radicalmente democrático o caeremos en una mayor degradación democrática que generará conflictos cada vez más peligrosos.

En esta encrucijada las elecciones del 25 de Mayo, si importan y mucho.

Pepe Gálvez   



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